Beethoven, Brahms y Mozart

El sábado 29 de junio a las 6:00 p.m. en el Teatro Pablo Tobón Uribe la Orquesta Filarmónica de Medellín presenta la Obertura Leonora No.3 de L. van Beethoven, la Sinfonía No.1 de J. Brahms y la Sinfonía Concertante para violín y viola de W.A. Mozart con la participación del violinista Krzysztof Wisniewski (Polonia) y la violista Cristina Pozas (España) bajo la dirección del maestro Francisco Rettig (Chile).


Boletería: $60.000 y $40.000. Descuentos con cupo limitado: estudiantes y Afiliados a Comfama 25%, Intelecto 30%, Empleados Bancolombia 50%. Puntos de venta: Taquilla del Teatro Metropolitano, Prodiscos (Unicentro), Todo en Artes (C.C. Santafé y El Tesoro) y puestos de revista almacenes Éxito (Bello, San Antonio, Colombia, Laureles, El Poblado, Envigado, Robledo y Rionegro). Informes: 262 55 00 - 232 28 58

La Primera sinfonía en Do menor, Op. 68, es una sinfonía compuesta por Johannes Brahms. Brahms dedicó al menos catorce años a completar esta obra, cuyos bocetos datan de 1862. El estreno fue dirigido por el amigo de Brahms Felix Otto Dessoff, y tuvo lugar el 4 de noviembre de 1876 en Karlsruhe, Alemania.

La larga gestación de la sinfonía pudo ser debida a dos factores. En primer lugar, Brahms era enormemente auto crítico e inseguro, lo que le llevó a destruir muchos de sus primeros trabajos. Segundo, había una tal expectación entre los amigos de Brahms y el público en general sobre si Brahms iba a ser continuador de la "herencia" de Beethoven y producir una sinfonía de dignidad y alcance intelectual comparable, que Brahms no se sentía capaz de estar a la altura, en vista de la monumental reputación de Beethoven.


Al director Hans von Bülow le pareció adecuado en 1877 llamar a esta sinfonía la Décima Sinfonía de Beethoven, debido a las similaridades percibidas entre la obra y varias composiciones de Beethoven;1 se destaca a menudo que hay una fuerte similaridad entre el tema principal de la novena sinfonía de Beethoven, la última sinfonía que Beethoven compuso y que Brahms utilizó el ritmo del motivo del "destino" del principio de la quinta sinfonía. Estos comentarios confundían a Brahms; ya que los consideraba equivalentes a acusaciones de plagio, mientras él consideraba su utilización del idioma de Beethoven un acto de homenaje consciente. Brahms respondía con sarcasmo cada vez que se le hacían comentarios al respecto de la similaridad de su obra con la de Beethoven: "cualquier asno puede verlo."2 No obstante, esta obra es todavía apodada como la "Décima de Beethoven".3 En cualquier caso, el tema en la trompa de Brahm, con el llamado "motivo del destino", fue citado por Brahms en una carta suya de 1868 a Clara Schumann, como escuchado en una trompa alpina.


Fritz Simrock, amigo y editor de Brahms, no recibió la partitura hasta que la obra fue interpretada en tres ciudades (a pesar de que Brahms todavía quería que se ejecutara la obra en tres ciudades más).


El manuscrito del primer movimiento, parece que se ha perdido, pero el resto de la partitura, en concreto la parte correspondiente al Andante, el Allegretto y el Finale se conservan, habiéndose reproducido en edición facsímil por la editorial Dover Publications.


La Sinfonía concertante para violín y viola fue escrita en 1779 por Wolfgang Amadeus Mozart.


En el momento de su composición en 1779, Mozart estaba realizando un viaje por Europa que incluía Mannheim y París. Las complejas dinámicas orquestales de la composición reflejan la cada vez mayor competencia técnica de la orquesta europea en ese momento y estaba fuertemente infuido por la visita de Mozart a la orquesta de la corte de Mannheim durante su viaje europeo de 1777 a 1779. Mozart había estado experimentando con el género de la sinfonía concertante y esta obra puede considerarse como el ejemplar más exitoso de este género a medio camino entre la sinfonía y el concierto.

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